jueves, 30 de enero de 2014

La resistencia


(Columna publicada en El Mercurio de Antofagasta el sábado 18 de enero de 2014)

“La mayoría de nosotros tenemos dos vidas.  La vida que vivimos, y la vida no vivida dentro de nosotros. Entre las dos se encuentra la Resistencia”. Con esa frase comienza el primer capítulo del libro “La guerra del arte: rompe las barreras y gana tus batallas creativas internas” de Steven Pressfield. La frase me resulta algo incómoda pero a la vez brutalmente sensata. Porque hacer lo que hemos venido a hacer y cumplir los llamados internos cuesta. Y cuesta no porque sea algo complejo per se, sino porque la mayor dificultad reside precisamente en vencer esa fuerza oscura y negativa que todos llevamos dentro y que Pressfield llama Resistencia. Así con mayúscula.

Si alguna vez has querido ser algo que al final nunca fuiste, entonces conoces perfectamente la Resistencia. La vida está llena de empresarios que no emprendieron, de flacos que nunca pudieron dejar de ser gordos, de cantantes que no cantaron, de deportistas que jamás corrieron la maratón que soñaron. Con este libro queda claro que el enemigo está en nuestro interior. Y que cada uno de nosotros es el principal saboteador de que sus sueños se hagan realidad. Querámoslo o no, habita dentro nuestro un extraño poder que utiliza los artilugios más retorcidos e incluso estúpidos para hacernos creer que no podemos, que no sabemos, que no estamos preparados, que tenemos miedo, que no tenemos tiempo, que no tenemos voz, que no conocemos a nadie, que tenemos vergüenza, que estamos muy gordos o muy  flacos o muy cansados. Las excusas son interminables y bastante patéticas por lo demás.

Pressfield agrega: “La Resistencia es la fuerza más tóxica del planeta. Es raíz de más tristeza que la pobreza, enfermedad y disfunción eréctil. Rendirse ante la Resistencia deforma nuestro espíritu. Nos paraliza y nos hace menos de lo que somos y estamos destinados a ser”.

Al menos lo que me sucede a mi es que a medida que va pasando el tiempo y que cada año voy teniendo más años que los que nunca tuve, es que me asusto y me pregunto una y otra vez ¿es que acaso nunca voy a vivir esa otra vida que siempre quise vivir? No porque la vida que tenga ahora no me guste, sino porque aún hay muchos sueños que no he alcanzado. Una vez alguien me dijo que los obstáculos  aparecen en el camino sólo para medir con cuánta fuerza y ganas queremos conseguir algo. Mike Dooley, otro autor norteamericano bastante notable lo explica de la siguiente forma: "Lo único que todos los escritores famosos, atletas de clase mundial, magnates de los negocios, cantantes, actores y triunfadores en cualquier campo tienen en común, es que todos ellos comenzaron su camino cuando no eran ninguna de esas cosas. Y sin embargo, igual comenzaron sus viajes".
Dejémonos de excusas.  La responsabilidad es nuestra. De nadie más. Esa es la mala noticia. La buena noticia es que somos los únicos que tenemos la llave para –de una buena vez- hacer lo que vinimos a hacer.