viernes, 25 de julio de 2014

Tiempo

 
En el refrigerador de mi casa tengo pegado un imán con una leyenda que dice 'nunca es tarde para ser lo que pudiste haber sido'. Y lo que siento cada vez que leo esa frase, implica que -por una parte- tengo algunas deudas pendientes conmigo misma -y por otra- que aún me queda tiempo para saldarlas, lo que a estas alturas, es una muy buena noticia. Sobre todo, considerando que muchas veces la falta de tiempo es una de las excusas más esgrimidas para justificar el por qué no hemos hecho lo que debimos haber hecho. Y esto en todo ámbito. No sólo con respecto a nuestra realización personal.

Nos falta tiempo para todas esas cosas para las que no nos debería faltar tiempo: para la familia, para los amigos, para estar solos, para pensar, para reflexionar, para leer, para salir a caminar, para hacer lo que nos gusta. Como que la vida se nos va siendo quienes no somos y haciendo lo que no queremos hacer. E invariablemente, le echamos la culpa al tiempo. Siempre es más fácil echarle la culpa a algo externo que nos libere de nuestra responsabilidad.
 
Como si el tiempo fuera algo factible de ser culpado. Sin embargo, acusar al tiempo por todo lo que no hemos hecho en la vida es como culpar a la comida por estar con sobrepeso. La comida por sí sola no te hace engordar, lo que te hace engordar es el acto de ingerir esa comida. Igual pasa con el tiempo. El tiempo por sí sólo no es garantía de que harás todo lo que tengas que hacer, lo que sí lo es, es lo que cada uno decida hacer con ese tiempo. Y esa elección es plenamente personal.
 
Porque además, andan diciendo por ahí que el tiempo en verdad no existe, que es una ilusión, una idea, una referencia que hemos inventado los seres humanos para ordenarnos un poco. El mismísimo Einstein en su teoría de la Relatividad postula que el tiempo absoluto no existe, y que 'el tiempo medido entre dos sucesos depende del movimiento de quien lo mide'. O sea, agrego yo, depende del observador. Y todos lo hemos experimentado: no siempre 5 minutos parecen 5 minutos. En una final de mundial del fútbol, 5 minutos de tiempo agregado pueden ser una eternidad para el equipo que va ganado. En cambio para el que pierde, 5 minutos son un suspiro nada más. Cada uno de esos equipos eligió cómo experimentar ese tiempo agregado. Y aunque sea una elección inconsciente, es una elección igual.
 
En un primer impulso, uno tiende a pensar que para ser y hacer todo lo que uno quiere ser y hacer en la vida hay que adueñarse del tiempo, en vez de que el tiempo se adueñe de uno. Suena lógico, pero honestamente, no creo que sea así. No hay que adueñarse de nada externo a uno… sólo hay que adueñarse de uno y ahí la vida se ordena sola. Como dijo Buda, 'tu problema, es que crees que tienes tiempo'. Porque más que tiempo, lo único que en verdad tenemos es… ahora.