lunes, 9 de noviembre de 2015

Mochilas y mapas

Dora la Exploradora es un personaje infantil que vive didácticas aventuras con su amigo Botas. En sus periplos, cuenta con el apoyo de una mochila y de un mapa que le ayudan a lograr sus objetivos y llegar a la meta. Al igual que Dora, cada uno de nosotros también lleva en su viaje una mochila y un mapa. En cuanto a la mochila, lo ideal es que no sea muy pesada y que en ella encontremos más herramientas que lastres. Y en el caso del mapa, éste por definición constituye  una representación de la realidad, y la idea es que esta representación sea lo más fidedigna posible del terreno que vamos pisando en la vida.

Cuando llegamos a este mundo, llegamos sin mochila y sin mapas. A poco andar, nos aperamos con ambas cosas: la mochila la usamos para guardar diversas experiencias que con el tiempo serán las herramientas que nos permitirán enfrentar de mejor manera los desafíos que vayan apareciendo. Muchas veces, esas experiencias se archivarán como aprendizajes, sin embargo, otras veces, no habrán sido correctamente procesadas y se guardarán como traumas y/o dolores. En general, los traumas y los dolores tienden a ser mucho más pesados que los aprendizajes, y por lo mismo, sentimos a veces que la mochila está muy cargada y se nos hace difícil avanzar.

Con respecto a los mapas, podemos señalar –como ya mencioné-que no hemos nacido con ellos, sino que más bien, a medida que vamos recopilando información y entendiendo dónde estamos parados, debemos confeccionarlos. En el libro “La Nueva Psicología del Amor” del doctor Scott Peck, se señala que “trazar estos mapas exige esfuerzos. Cuanto mayores sean nuestros esfuerzos para percibir y apreciar la realidad, más amplios y más exactos serán nuestros mapas”.  Y más adelante se agrega que el mayor desafío de delinear tales representaciones es que “es necesario revisarlas y corregirlas continuamente para que nuestros mapas sean exactos”. Cuando no actualizamos periódicamente nuestro mapeo, lo que sucede es que nuestra representación (mapa) no coincide con la realidad y lo que ocurre es que vamos por la vida sintiendo que no encajamos.

El doctor Peck explica que esto llega a extremos en los que incluso, “antes de tratar de modificar su mapa, un individuo puede tratar de destruir la nueva realidad” y agrega que  “es triste comprobar que hay quienes pueden dedicar mucha más energía a defender una visión obsoleta del mundo, que la que se habría necesitado para revisarla y corregirla”.


Sobre todo hoy, en que el mundo y la realidad experimentan cambios de una forma tan vertiginosa, resulta vital que estemos permanentemente actualizando nuestros mapas. La actitud de aferrarse a una concepción anticuada de la realidad es causa de malos entendidos, problemas y dolor. A veces los programas infantiles también tienen mensajes que nos sirven a los adultos: como es el caso de Dora la Exploradora, que en su mochila lleva lo que le sirve y que resetea su mapa con cada nueva aventura.