martes, 5 de enero de 2016

Volver a empezar

Recién estrenado este 2016, la sensación es la misma que cuando uno tiene un cuaderno nuevo con todas las páginas en blanco listas para empezar a escribir en ellas. La breve brecha que se produce entre que uno abre el reluciente cuaderno y toma el lápiz para comenzar a llenar sus hojas,  es un instante de potencialidad pura que contiene todas las posibilidades. Es uno quien elige lo que va a escribir en ese cuaderno ya que sólo una de esas incontables opciones es la que se manifiesta como una palabra, una frase y un párrafo. Así, lo que en un momento era sólo una posibilidad entre probabilidades infinitas, al momento siguiente se convierte en una elección ya hecha, en una opción escogida, en una realidad creada.

Una vez cada 365 días, la conmemoración del Año Nuevo nos permite visibilizar de forma explícita y tangible ese minúsculo instante en el que todas las posibilidades están latentes y nos regala la opción de resetear la vida, de elegir de nuevo y de dejar atrás aquello que, quizá, por distintas razones no resultó ser una buena elección.

Pero, en realidad, la buena noticia de todo esto no es que tengamos la opción de volver a empezar sólo el 31 de diciembre a las 12 de la noche, sino que más bien, la tradición de celebrar el Año Nuevo constituye en su esencia el símbolo de un fenómeno que ocurre todos los días del año y a cada rato. Porque, aunque sin cuenta regresiva y sin fuegos artificiales, cada momento de la vida es en sí mismo una posibilidad para recomenzar, para  volver a elegir, para hacer borrón y cuenta nueva… en fin, para celebrar Año Nuevo, aunque sea 5 de Abril, o 23 de Junio o 17 de Octubre.

Siguiendo con el ejemplo del cuaderno, y como ya lo mencioné, antes de ser llenada, cada página nos conecta con un micro-instante en el reino de la potencialidad pura y de las posibilidades infinitas. Ese es el micro-instante que cada uno de nosotros debe aprender a identificar y reconocer, porque en él está el secreto. ¿Cuál secreto? Que uno –consciente o inconscientemente- siempre elige entre todas posibilidades. Habitualmente no nos damos cuenta que elegimos y a través de distintas excusas justificamos nuestras elecciones y muchas veces creemos incluso que no tuvimos nada que ver con ellas. En realidad, nunca es así. Nuestras acciones, y por ende nuestra realidad, es siempre resultado de una elección personal.


Por eso, aprovechemos el simbolismo que nos brinda el Año Nuevo, que una vez cada 12 meses nos invita a reconocer que el proceso de volver a empezar  es siempre una oportunidad para volver a elegir. Si justo antes de llenar cada renglón de nuestra vida logramos meternos en esa brecha que contiene todas las posibilidades, no sólo estaremos siendo más conscientes del mecanismo de elección, sino que además nos haremos mucho más responsables de nuestras decisiones y por consecuencia, mucho más dueños de nuestra propia vida.