viernes, 22 de agosto de 2014

Callados

En un mundo en el que el don de la palabra es considerado precisamente eso… un don, quienes no han nacido con él o no han logrado desarrollarlo, muchas veces se consideran en desventaja. Tanto por ellos mismos, como por los demás. Los tímidos, los introvertidos, los callados y los reflexivos, son muchas veces subestimados y, por qué no decirlo, mirados en menos. Como contraparte, la extroversión, la expresividad, la verborrea y la facilidad de palabra son características bastante sobrevaloradas.

Es lo que se plantea en el notabilísimo libro 'Quiet', de Susan Cain, donde además se lanzan varios datos bien interesantes reivindicando a los más silenciosos. Para comenzar, se señala que 'algunas de las más grandes ideas, obras de arte e invenciones -como la teoría de la evolución, los girasoles de Van Gogh y el computador personal- provinieron de personas calladas y reflexivas que supieron sintonizar con su mundo interno y con los tesoros que allí se guardaban'. Y a continuación se hace un listado de grandes personalidades creadoras y soñadoras, todas introvertidas: Isaac Newton, Albert Einstein, Frederic Chopin, Marcel Proust, Steven Spielberg, Larry Page, J.K.Rowling, por mencionar algunos.
Confieso que hasta que este libro llegó a mis manos, no me había detenido a pensar con la suficiente seriedad acerca de este tema. Aunque he sabido disimularlo, yo misma me reconozco como una introvertida de tomo y lomo. Toda mi vida he luchado por camuflar y esconder dicha condición, lo que al parecer he logrado con cierto éxito, porque no han sido pocas las veces que para mi asombro las personas que me conocen han exclamado en mi cara: '¿Tú tímida? ¡De dónde!'. Y estoy segura que lo que a mí me ocurre, le ocurre a muchos. En 'Quiet' acuñan el término 'ambivertido' para explicar esta curiosa combinación de introvertido y extrovertido, señalando que nadie es 100% de uno u otro tipo. Más bien se habla de un espectro de introversión-extroversión y cada persona según su historia, personalidad, herencia, contexto, etc., se ubica en algún punto de ese plano.
 
Como les contaba, yo he luchado bastante conmigo misma para enmascarar mi introversión y retraimiento y básicamente lo he hecho porque pensaba que no era bueno ser tan callada… Hoy no pienso así para nada. He entendido que casi siempre los más callados son quienes tienen más que decir y quienes -al mismo tiempo- pueden decirlo con más propiedad, porque sus palabras siempre serán fruto de la introspección y la reflexión. Después de leer 'Quiet' me quedó muy claro que la introversión no es algo de lo que alguien se deba curar o mejorar, sino muy por el contrario, es una característica que debemos respetar, valorar y celebrar.