sábado, 26 de abril de 2014

Momento "click"

(Columna publicada en El Mercurio de Antofagasta el sábado 5 de Abril de 2014).
 
Ha sido una semana extraña. Diferente, diría yo. No quiero calificarla ni de buena, ni de mala. Ésa es más bien una evaluación que cada uno hace íntimamente. Y aunque aquí en Antofagasta los remezones han sido más suaves que en Iquique o Arica, cuando se te mueve el piso, se te mueve todo, telúrica y metafóricamente hablando.

De un momento a otro, lo impredecible sucede, los temores afloran, las reacciones no se piensan mucho, la rutina se altera y nuestra esencia queda al descubierto… para bien o para mal. Y como siempre y como todo en la vida, uno elige. Uno elige qué va a hacer con esto que pasa, con esto que irrumpe inesperadamente, con esto que te detiene y que por unas horas, días o semanas, te hace en cierta forma cambiar tu cotidianidad.

Y las opciones son claras. O la situación me supera o yo me supero gracias a la situación. Y creo que ahí está el valor. En la medida en que algo me hace salir de mi trajín rutinario, de ese día a día que a veces me agobia y me cansa, es que tengo la oportunidad de verlo todo desde otra perspectiva. Y todo milagrosamente cambia. Y el agobio se transforma en un regalo y el cansancio se convierte en un ajetreo añorado. Y empiezo a echar de menos todo eso que en momentos de tedio y desánimo, renegué.  

En mi caso, la alerta de tsunami me pilló en la hora “peak” del día. Cuando baño, doy comida y acuesto a mis hijos. Y debo confesarles que con tres pequeños y no tan pequeños –otras madres seguro me entenderán- lo único que quiero a veces es que ese álgido momento sea fácil y bonito… y que pase pronto. Bueno, el martes pasado ese momento fue repentinamente interrumpido. Y cuando me vi arriba del cerro con mis hijos forrados en mantas sin saber a qué hora íbamos a volver a nuestra casa, el momento “peak” se transformó en un momento “click”. Todo encajó. Todo se armó. Y todo adquirió un nuevo sentido. O mejor dicho, retomó el sentido original.

Es un ejemplo simple. Pero es un ejemplo válido. Pasarán muchos años, quizá toda la vida y estoy segura que muy pocos nortinos olvidarán lo que estaban haciendo el martes pasado a las 20:46 horas. Fue una experiencia que a todos nos sorprendió y a muchos nos inquietó. Pienso que a nivel individual es bueno quedarse con la sincronía del evento. Y con el recado que esa sincronía trae para cada uno. Porque ésa lectura siempre es personal, particular, única y casi siempre suena así: …“click”.