miércoles, 4 de marzo de 2015

Siete ideas


Pensamos a veces que para tener una vida plena debemos buscar fuera de nosotros algo que sentimos que nos falta. Cultivamos la permanente e inquietante sensación de que estamos incompletos. Incluso, a veces, andamos tan perdidos que creemos que para pasar un gran momento debemos vivir experiencias o tener cosas más bien rimbombantes y pomposas. Pero sucede que de vez en cuando y por breves instantes uno se centra y se ubica, de tal forma que logra saborear el principio que se conoce como “La navaja de Ockham”, que señala que “en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta”.
Inspirada en aquello, les comparto siete ideas fáciles y simples para pasar un gran momento y para entender que la vida plena está al alcance de quien quiera.

1.       Respira: profundo, con ganas, inflando los pulmones a más no poder. Luego bota todo el aire, como si quedaras vacío, seco, sin nada. Repite tres veces. Te sentirás en la gloria.

2.       Escucha: como si hubieras tenido tapones en los oídos toda la vida y hoy te los hubieran sacado. Escucha el ladrido a lo lejos, el murmullo de los autos, el canto de los grillos, las olas en la playa, el latido de tu corazón. Escucha también el silencio que hay entre todo eso y sorpréndete.

3.       Sonríe: sobre todo si crees que no tienes una buena razón para hacerlo. Busca alguien a quien mostrarle tu sonrisa y cuando esa persona te sonría de vuelta habrás encontrado la razón que creías que no tenías.

4.       Agradece: no hay sensación más tibia y reconfortante que sentirse agradecido. Mira todo lo que has conseguido  y todo lo que has aprendido en tu recorrido y siéntete gratificado de los pasos que has dado, de las experiencias que has tenido y de las personas que te han acompañado.

5.       Recuerda: cierra los ojos y vuelve al pasado que más te guste. Algún tiempo pretérito que te llene el alma de alegría. Deja que cada célula de tu cuerpo reviva las sensaciones, los colores, los olores y la emoción.

6.       Imagina: inventa la realidad que quieres vivir y quédate en ella por un rato. No seas mezquino con tu sueño, piensa en grande y sin miedo. Y piensa que todo lo que nos rodea (autos, casas, teléfonos, ropa… todo) fue, antes de convertirse en realidad, sólo una idea imaginada.

7.       Decide: Toma las riendas de tu vida, empodérate y tírate a la piscina. Quizá te equivoques pero eso es siempre mejor que quedarse eternamente en el limbo de la indecisión. Para avanzar hay que elegir. Al escoger una opción, siempre desechas otros caminos. Confía en tu instinto y nunca mires hacia atrás.