miércoles, 7 de agosto de 2013

"When you know better, you do better"


“When you know better, you do better”. Estaba escuchando a Oprah Whinfrey, la famosa presentadora norteamericana y cómo ella se recordaba de esas palabras que una vez le dijo la escritora Maya Angelou… “When you know better, you do better”… Algo así como “Mientras mejor sabes, mejor haces”. Me impactó, porque la ley de la vida es esa: cuando somos más jóvenes pensamos cosas, hacemos cosas y decimos cosas que a veces con el tiempo se nos desdibujan y se vuelven tan absurdas que a uno no le queda más que darse cabezazos en la pared y preguntarse con la cara ardiendo en vergüenza y arrepentimiento… “¡¿Cómo fui tan tonta!?” “¿Cómo pude decirle eso?”, “¿Por qué hice algo tan estúpido?” “¿Cómo no me di cuenta?”.
Y entonces, pueden pasar semanas, meses, e incluso años sintiendo el tortuoso martilleo del fastidioso Pepe Grillo que todos tenemos dentro murmurando palabras condenatorias y apuntándonos con su largo dedo acusador. Y en cierta forma nos volvemos prisioneros de nosotros mismos, de nuestra severidad, de nuestra rigidez y de nuestra ab-so-lu-ta-men-te nula autocompasión.

Hiciste lo mejor que pudiste con lo que tenías, con lo que sabías, con lo que creías. Punto. No te juzgues duro… compréndete y –aunque suene raro- empatiza contigo. No te condenes, amnistíate. No te angusties, agradécete. Porque aunque hoy pienses que lo sucedido en el pasado fue un error… no lo fue. Para nada. En verdad, fue perfecto y fue simplemente… lo que tenía que ser.
Cada uno de nosotros está dando su mejor batalla… Me encanta esa frase, porque cada vez que la digo me siento un poco más suelta de mis propias cadenas y más liviana de mis propios lastres. En verdad, confieso que he pecado… que he cometido varios errores… bueno, muuuchos errores... pero mirarlos desde esta nueva perspectiva me hace valorar su existencia… Y liberarme. Por fin liberarme (Imaginen que en esta parte del relato comienza a sonar la canción Freedom de George Michael, pero la parte del coro...)

El gran regalo de todo esto, es que en la medida en que me voy liberando y que me voy perdonando… solito el corazón empieza a liberar y a perdonar a aquellos con quienes teníamos cuentas pendientes, aquellos que también hicieron lo mejor que podían con lo que tenían, con lo que sabían y con lo que creían.
La gran Oprah termina diciendo: “No tienes que ser un rehén de la persona que eras o de las cosas que hacías… Porque… ¿Quién ha vivido sin cometer errores?”...  Y finalmente agrega que “no debes juzgarte por ser la persona que fuiste, sino por ser la persona que estás tratando de ser…”


 
Si quieren ver el testimonio de Oprah Winphrey, sigan este enlace:     Oprah Winfrey's